Conociendo a la Ballena Franca Austral
Amenazas



Los Cetáceos han habitado la Tierra durante aproximadamente 50 millones de años, una cantidad de tiempo difícil de imaginar para nosotros los seres humanos. Hoy, muchos de ellos se encuentran en peligro. Las razones debemos buscarlas en las propias actividades humanas que están perjudicando la salud del planeta, en particular la del mar. 


El nombre de las ballenas francas en inglés es right whales o “ballenas correctas”. Los balleneros las apodaron así por considerarlas las ballenas correctas para matar. Se calcula que la población mundial de ballenas francas australes anterior a la explotación comercial era de entre 55.000 y 70.000 individuos.  A pesar de estar actualmente protegidas, la población es aún pequeña. En Península Valdés fue estimada en alrededor de 4.000  individuos en el año 2010, siendo una de las más grandes todavía existentes. Su población crece actualmente a una tasa del 5,1 % anual.  Sin embargo, su futuro no está asegurado, ya que muchas amenazas afectan las ballenas en todos los océanos.




Cacería


Las ballenas francas están protegidas de la cacería comercial desde 1935. Sin embargo, países balleneros como Japón, Noruega e Islandia continúan cazando otras especies de ballenas desafiando la prohibición a la cacería comercial de ballenas existente o bajo supuestos fines científicos.  No hay argumento científico que pueda avalar estas matanzas en el siglo XXI.



Cambio climático


Cuatro décadas de datos sobre las historias reproductivas de individuos conocidos muestran que las ballenas de Península Valdés son muy sensibles al cambio climático y las oscilaciones de El Niño. Cuando aumenta la temperatura superficial del mar y disminuye la abundancia de krill, en la temporada reproductiva siguiente se registran menos ballenatos que lo esperado.



Contaminación


La contaminación química afecta la reproducción de las ballenas y aumenta la susceptibilidad a enfermedades. El ruido también es otra forma de contaminación. La navegación a gran escala, los sonares y prospecciones petroleras afectan la comunicación y pueden ocasionar daños físicos mortales.



Enmallamientos


Las redes y sogas, que abundan en los mares, son una trampa mortal para ballenas y delfines. Los animales enredados mueren ahogados, por cortes en su cuerpo o por la imposibilidad de alimentarse cuando las redes se enganchan en sus barbas.



El acoso de las gaviotas


Las gaviotas cocineras han aprendido a alimentarse de la piel y la grasa de las ballenas francas vivas. Los picotazos alteran el comportamiento de las ballenas y aumentan su gasto de energía durante la etapa crítica de lactancia. Es posible que esa energía desperdiciada tenga  efectos negativos en la supervivencia de las crías.



Colisiones


Los choques con grandes buques son la principal causa de muerte de origen humano para las ballenas francas del Atlántico Norte. En Península Valdés, hemos registrado al menos 25 ballenas con heridas de hélices.