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Finaliza la Temporada Nro 47 del Programa Ballena Franca Austral

ICB, 22/11/2017 - Finalizamos la temporada número 47 del Programa Ballena Franca Austral, el estudio más largo del mundo basado en la identificación de ballenas. Además de los proyectos de investigación, realizamos actividades educativas y encuentros con la comunidad de Puerto Pirámides. Cada una de estas acciones se combinaron para generar una productiva temporada de campo en Península Valdés.

Identificando ballenas

Los días 9 y 10 de septiembre realizamos el relevamiento aéreo de foto identificación de esta población de ballenas. Con Peter Domínguez del Aeroclub de Puerto Madryn como piloto, Marcos Ricciardi registrando los datos y Mariano Sironi tomando las imágenes para foto identificación. , Tomamos 12.200 fotos y observamos 788 ballenas en los Golfos San José y Nuevo. Es el número más alto desde que comenzaron los relevamientos aéreos en 1971. Luego de una baja notable en 2016, que también se observó en las poblaciones de Brasil y Sudáfrica, este año el número de ballenas contadas durante estos vuelos fue récord. Esto concuerda con lo que habíamos predicho el año pasado luego de analizar los datos de 2016, cuando sostuvimos que “es muy probable que en próximas temporadas las ballenas retornen a sus patrones de movimiento habituales y que vuelvan a registrarse números más altos de ballenas en las áreas de cría, coincidiendo con el sostenido aumento de las poblaciones de la especie, incluyendo la población de las costas argentinas.” Las imágenes serán analizadas por Vicky Rowntree y Florencia Vilches.

Con esta información estudiamos la dinámica de la población y su distribución en las costas dela península. En la actualidad, el catálogo tiene más de 3.200 individuos conocidos de Península Valdés.

Censos vs foto identificación

Los vuelos que realizamos desde el Instituto de Conservación de Ballenas Ocean  Alliance no  constituyen un “censo” de ballenas. Un censo implica contar la totalidad de ballenas presentes en un  área para saber cuántas hay, independientemente de su identidad. Esto puede realizarse volando de manera  continua a lo largo de una línea paralela a la costa, a velocidad y altura constantes, contando todas las ballenas  que se observan. 

En cambio, en el Programa Ballena Franca Austral realizamos muestreos o relevamientos aéreos para foto‐identificar ballenas, aunque esto implica también contar una parte representativa de la  población. Recorremos en avión el perímetro de Península Valdés y cuando observamos ballenas, volamos en  círculos para fotografiar el patrón de callosidades de sus cabezas e identificarlas. 

Integrando el avistaje a la investigación

Además de las fotos obtenidas durante los vuelos, en 2015 iniciamos un proyecto liderado por la bióloga del ICB, Florencia Vilches,  para integrar las fotografías tomadas desde las embarcaciones de avistaje turístico al catálogo de ballenas identificadas, gracias a un convenio de cooperación con la Asociación de Guías Balleneros (AGB) de Puerto Pirámides. Como resultado, hemos recibido cerca de 460.000 imágenes de ballenas que estamos procesando e incorporando a nuestra base de datos y catálogo.

Durante la temporada 2017, Florencia Vilches capacitó en la fotoidentificación de ballenas a la estudiante Camila Muñoz Moreda de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, para avanzar más eficientemente en el análisis de este extenso archivo de imágenes y así incrementar el conocimiento sobre esta población.

Hasta el presente se procesaron 830 imágenes que representan la totalidad de las fotografías tomadas durante los años 2004, 2005 y 2006 por los fotógrafos Stephen Johnson y Alexis Fioramonti. Como resultado, se ha sumado al catálogo nueva información sobre las historias de vida de 131 individuos: 34 ballenas previamente identificadas y 97 ballenas que se incorporan como nuevos individuos.

Estudiando la salud de las ballenas francas

Cuando una ballena muere y luego vara en la playa, representa una fuente de información muy valiosa para evaluar el estado de salud de la población. Desde el año 2003, el Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral realiza exámenes de cada ballena franca que muere en Península Valdés y alrededores. El esfuerzo conjunto de organizaciones no gubernamentales y universidades ha permitido estudiar casi 800 ballenas y así generar la base de datos médicos y muestras biológicas más completa que existe en el mundo para esta especie.

Coordinados en el campo por el Médico Veterinario Matías di Martino, veterinarios y biólogos acuden a cada ballena que muere y llevan a cabo un minucioso examen en busca de cicatrices, heridas y evidencias externas de causa de muerte, toman medidas, muestras de tejidos y órganos internos, además de localización, fotografías, etc. Los resultados se informan periódicamente a las autoridades provinciales de Chubut. En lo que va de la presente temporada murieron 28 ballenas, casi todas crías. Esto representa un aumento respecto del año pasado, aunque cabe destacar que este año vinieron muchas más ballenas a las áreas de cría del Atlántico sur respecto de 2016.

También continuamos el monitoreo de la frecuencia de ataques de gaviotas sobre las ballenas en los golfos Nuevo y San José. Las investigadoras Florencia Vilches yAgustina Saez junto a voluntarias del ICB realizaron el monitoreo desde la lobería de Puerto Pirámides. Observamos el comportamiento de las madres y sus crías desde los acantilados y registramos cada interacción con las gaviotas, midiendo su frecuencia de manera sistemática desde 1995. Contamos con una base de datos de 23 años, lo que la convierte en un insumo fundamental al momento de evaluar la efectividad de las acciones de manejo que se lleven adelante respecto de esta problemática.

Por su parte, Vicky Rowntree desde otro acantilado en el Golfo San José registró también la frecuencia respiratoria de madres y crías, como un modo de evaluar el estado físico de las ballenas durante su estadía en Península Valdés.

¿En qué estado de nutrición se encuentran las ballenas?

En los días sin viento, salimos en el bote con el capitán y guía ballenero Marcos Ricciardi para recolectar biopsias de grasa y piel de las ballenas para diversos estudios científicos. La Dra. Carina Marón utiliza la grasa para evaluar el estado corporal de las ballenas analizando el contenido lipídico total de la grasa: cuanto mayor es su contenido de lípidos mejor es el estado corporal de las ballenas. La piel es usada para estudios genéticos y otros relacionados con la dieta. Los días de trabajo en el bote siempre dependen del clima y las mareas. Logramos recolectar biopsias de 52 ballenas esta temporada, que luego analizaremos en el laboratorio.

¿Por qué lo hacemos?

Observar las ballenas desde la tierra, el agua y el aire para tratar de entenderlas un poco más genera sensaciones incomparables. Hay en estas observaciones mucho de curiosidad científica, pero también hay mucho de vivencias personales. Quienes hacemos este trabajo, dedicamos nuestras vidas a observar, analizar y tratar de entender lo que pasa en el mundo natural. ¿Qué hacía cada una de las cientos de ballenas que mis ojos miraron con atención y detalle para fotografiarlas y conocerlas más?¿Desde cuándo viene a Península Valdés esa ballena que hoy pasa frente a esta playa con una nueva cría? Esta nueva cría, ¿podrá vivir una larga y saludable vida de ballena o deberá enfrentarse a problemas generados por los humanos en su hogar oceánico? ¿Por qué vienen aquí? Responder éstas y muchas otras preguntas de manera cabal, nos ayudará a crear un ambiente más seguro para las ballenas y para muchas especies. Yo invito a todas las personas a tomar como propias las posibles respuestas a esas preguntas, y a usarlas con buenos fines, sin importar quién las genere. Quizás seamos solo algunos los que trabajamos para responderlas, pero lo más importante es que seamos todos los que hagamos “algo” para construir un mundo mejor.

Gracias a todas las personas que hacen posible nuestro trabajo con las ballenas de Península Valdés.

© Instituto de Conservación de Ballenas -  Se puede reproducir citando la fuente. 

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La población de ballenas francas australes de Península Valdés crece año a año. Desde que comenzamos el Programa en 1970, la tasa de crecimiento anual ha variado aproximadamente entre el 5 y el 7%
Durante la temporada 2017, Florencia Vilches capacitó en la fotoidentificación de ballenas a la estudiante Camila Muñoz Moreda de la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, para avanzar más eficientemente en el análisis de este extenso archivo de imágenes y así incrementar el conocimiento sobre esta población
En el año 2003, iniciamos conjuntamente con varias organizaciones sociales y universidades el Programa de Monitoreo Sanitario de la Ballena Franca Austral
De manera sistemática, desde 1995 observamos el comportamiento de las madres y sus crías y registramos cada interacción con las gaviotas, midiendo su frecuencia.
La Dra. Carina Marón utiliza la grasa para evaluar el estado corporal de las ballenas analizando el contenido lipídico total de la grasa
Gracias a todas las personas que hacen posible nuestro trabajo con las ballenas de Península Valdés. Sólo con el apoyo colectivo podemos continuar con nuestros programas de investigación, educación y conservación, para proteger a las ballenas y su hábitat
Dr. Mariano Sironi, Director Cientifico.