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Integrando el avistaje turístico a la investigación científica

ICB, 14 de diciembre de 2016 - El trabajo colaborativo iniciado con los fotógrafos de las empresas de avistaje de Puerto Pirámides ha revelado nueva información sobre la vida de ballenas francas australes identificadas en Península Valdés, Chubut.

En el marco del acuerdo de cooperación existente entre el Instituto de Conservación de Ballenas (ICB) y la Asociación de Guías Balleneros de Puerto Pirámides (AGB) se inició un nuevo proyecto para integrar las fotografías tomadas desde las embarcaciones de avistaje turístico al catálogo de ballenas francas identificadas que el ICB lleva adelante conjuntamente con el Ocean Alliance (OA).

Este proyecto, que incorpora el “Big Fish” - un nuevo programa de computación para la identificación de ballenas- es liderado por la investigadora del ICB, Lic. Florencia Vilches. Tras pocos meses de iniciarse, ya ha sumado al catálogo nueva información a las historias de vida de 35 ballenas previamente identificadas y 20 nuevos individuos.

Cómo se identifica a una ballena franca austral

Las ballenas francas australes pueden identificarse a partir del patrón de callosidades que tienen en la parte superior y lateral de la cabeza. Son el equivalente a nuestras huellas dactilares. Sobre la base de este descubrimiento, realizado por el Dr. Roger Payne en 1970, se inició el Programa de Investigación Ballena Franca Austral en el Área Natural Protegida Península Valdés, y cuyo pilar fundamental es la foto identificación. Actualmente, el catálogo contiene registros de más de 3.000 ballenas identificadas.

El proceso de identificación de las ballenas se inicia a partir de los relevamientos aéreos fotográficos que se realizan anualmente durante el mes de septiembre a lo largo del perímetro costero de Península Valdés. Las imágenes obtenidas son procesadas por la Prof. Victoria Rowntree, Directora del Programa de investigación Ballena Franca Austral, utilizando un programa de computación que fue desarrollado en los 90. Este programa presenta la limitante de poder procesar únicamente fotografías tomadas desde una perspectiva perpendicular respecto de la ballena, es decir, tomadas desde el aire.  

Gracias a la incorporación del programa “Big Fish”, desarrollado por el Departamento de Ambiente del gobierno de Australia, se pudo resolver esta limitante ya que fue diseñado para analizar imágenes de ballenas francas tomadas desde embarcaciones.  A través de este nuevo proyecto, ya se han comenzado a incorporar las fotografías tomadas desde las embarcaciones de avistaje al catálogo.

Para poder llevarlo a cabo, Florencia Vilches viajó a la Universidad de Salt Lake City (EEUU) para capacitarse durante tres meses con Victoria Rowntree en el funcionamiento de ambos programas y cómo se efectúa la preparación de las imágenes para su incorporación. En el mes de agosto, Florencia comenzó a procesar las fotografías tomadas desde las embarcaciones.

Florencia explica: “A bordo de las embarcaciones de avistaje en Puerto Pirámides se toman un enorme cantidad de fotografías. Gracias al gran interés de todos los que trabajan a bordo de las embarcaciones en participar activamente en el conocimiento y conservación de esta población de ballenas, hemos recibido más de 460.000 fotografías tomadas entre 2004 y 2016 en las aguas del Golfo Nuevo. ”

Los archivos fotográficos obtenidos a través de los relevamientos aéreos y desde las embarcaciones proveen información importante y complementaria. Su combinación potencia el valor de la información aumentando el conocimiento sobre las ballenas. Las fotografías obtenidas a partir del relevamiento aéreo anual permiten registrar a individuos en las aguas costeras de Península Valdés, mientras que las obtenidas desde las embarcaciones, permite además de poder identificarlos  a lo largo de toda la temporada en las aguas adyacentes a Puerto Pirámides, sumar registros de un mismo individuo durante su permanencia en el área del Golfo Nuevo donde se realizan los avistajes.

Sumando nuevos ballenatos a las historias de madres conocidas

Las ballenas 0272-93 y 1149-93 tienen mucho en común. A ambas las conocimos en 1993, cuando eran crías y aún nadaban junto a sus madres en las aguas del Golfo San José.

A la ballena 0272-93, volvimos a registrarla en la temporada siguiente (1994), mientras se independizaba de su madre, y a la 1149-93 la reencontramos, ya como juvenil, en 1997. Pasó más de una década sin que tuviésemos novedades de estas dos ballenas, hasta que en 2008 y en 2010, respectivamente, regresaron a las aguas de Valdés con sus propias crías. La historia de vida, que conocíamos de ambas hasta ese momento, cambió al analizar las imágenes tomadas por el fotógrafo Stephen Johnson durante 2004. Gracias a la incorporación de sus fotografías pudimos identificarlas a ambas con crías. Es probable que alguno de los varios factores que condicionan la foto identificación de los individuos no nos haya permitido obtener estos registros entre las imágenes tomadas en el relevamiento aéreo del 2004.

Este tipo de resultados enriquece el catálogo por partida doble, ya que incrementa el número de observaciones de individuos conocidos y, también, suma nuevos ballenatos a la población. En el caso de las crías, dado el pequeño tamaño de su cabeza y el incipiente desarrollo de sus callosidades, es más fácil poder identificarlos desde las embarcaciones que a partir de imágenes aéreas.

Completando el árbol genealógico

Los albinos parciales identificados en el catálogo con los números 1911 y 2262 no solo comparten el tipo de pigmentación, sino también una historia de vida con un único registro de observación.

Identificamos a la ballena 1911 en el 2006 en el Golfo Nuevo, y a la 2262 en 2008 en el Golfo San José, ambas como juveniles. El conocimiento que hoy tenemos de estas dos ballenas se enriqueció inmediatamente, gracias a las fotografías aportadas por Alexis Fioramonti  y Stephen Johnson. Las mismas nos permitieron conocer el año de su nacimiento.  Alexis registró a la ballena 1911 en 2005 y Stephen a la 2262 en 2004, ambas aún como crías y acompañadas de sus madres. Este hallazgo demuestra uno de los principales aportes de este proyecto: ahora sabemos que las ballenas 1911 y 2262 hoy son adultas de 11 y 12 años y conocemos a qué familia pertenecen, ya que sus madres también fueron fotografiadas e identificadas.

Nos gratifica que en este 20° aniversario de la fundación del Instituto de Conservación de Ballenas podamos unir esfuerzos con la comunidad de Puerto Pirámides para el enriquecimiento del estudio de mayor continuidad en el mundo efectuado sobre una ballena barbada, basado en el seguimiento de individuos a lo largo de su vida. Este proyecto, más allá de su aporte al conocimiento de la dinámica poblacional de las ballenas francas de Península Valdés, enriquece la experiencia turística de los miles de pasajeros que se embarcan anualmente, al poder reconocer a las ballenas que acaban de avistar como individuos con historias de vida únicas.

Agradecemos a Alexis Fioramonti, Ángel Vélez, Hernán Romero, Luis Burgueño, Luis Pettite, Stephen Johnson y Paula Faiferman, por haberse sumado a este proyecto aportando sus valiosas fotografías. Florencia Vilches, continuará sumando fotos y así seguir revelando nuevas historias de vida de las ballenas francas australes de Península Valdés.

Nuestro especial reconocimiento al Marine Conservation Action Fund del New England Aquarium por el apoyo brindado para que Florencia Vilches pueda viajar para realizar su capacitación y a la Profesora Victoria Rowntree por su gran dedicación, que ha permitido conformar y sostener en el tiempo el catálogo más grande existente de ballenas francas australes identificadas.

© Instituto de Conservación de Ballenas. Se puede reproducir citando la fuente.

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Durante 3 meses, la investigadora del ICB, la Lic. Florencia Vilches, se formó con la Prof. Victoria Rowntree, directora del Programa Ballena Franca Austral y especialista en foto identificación.
El programa Big Fish fue diseñado por el Departamento de Medio Ambiente del gobierno de Australia. El aporte de este programa a la foto identificación de ballenas francas australes es el hecho de poder utilizar fotografías tomadas desde embarcaciones.
A la izquierda una fotografía de la ballena 1149-93 tomada en el año 1993. A la derecha, una imagen de ella y su cría tomada en 2004 por Stephen Johnson desde una embarcación de avistajes turísticos.
La imagen de arriba corresponde a la ballena albina parcial 2262 foto identificada en 2008 por una de las fotografías tomadas durante el relevamiento aéreo de ese año.
Abajo encontramos una fotografía de la ballena 2262 realizada por Stephe Johnson desde una embarcación de avistajes turísticos realizada en 2004.