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Ballena Jorobada en el Río de la Plata

Buenos Aires, 6 de agosto de 2015 -  Esta semana una ballena jorobada fue avistada en el Dique 4 de Puerto Madero de la Ciudad de Buenos Aires. Las autoridades de la Prefectura Naval Argentina y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación pusieron en marcha un operativo para ayudarla a salir del área portuaria hacia el Río de la Plata por sus propios medios. Existen casos similares para esta especie en Argentina y otros sitios del mundo.

Una ballena jorobada juvenil ingresó al dique 4 de Puerto Madero de la ciudad de Buenos Aires el pasado lunes 3 de agosto. De inmediato, la Prefectura Naval Argentina y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable iniciaron un operativo que contó con el apoyo técnico de Miguel Iñiguez, miembro de la Fundación Cethus y Delegado de Argentina ante la Comisión Ballenera Internacional.

Integrantes del Instituto de Conservación de Ballenas estuvieron presentes en el lugar. Fuimos alertados de esta situación y nos pusimos en comunicación con las autoridades y con Miguel Iñiguez para conocer los detalles del operativo”, explica Roxana Schteinbarg, coordinadora ejecutiva del ICB, y agrega: “Nuestro equipo técnico acordó que la decisión de acompañar a la ballena e intentar redirigirla hacia el Río de la Plata y desde allí hacia el mar, es lo más apropiado. Colaboramos brindando información a los medios de comunicación y recalcamos que el operativo en curso es lo más recomendado, contrariamente a la opción de utilizar medios mecánicos para retirarla del lugar”.

Se trata de un individuo juvenil de ballena yubarta o jorobada (Megaptera novaeangliae) de unos seis metros de largo, que probablemente se encontraba en su ruta migratoria entre el Atlántico sur y Brasil. Los adultos pueden alcanzar hasta 16 m de largo con un peso de aproximadamente 40 toneladas. Posee una forma corporal distintiva, con aletas pectorales largas y cabeza nudosa.

Las ballenas tienen hábitos migratorios. Durante el verano se alimentan en aguas frías y en el otoño migran hacia aguas más cálidas para tener a sus crías. Las ballenas jorobadas de la población del Atlántico Sudoccidental migran desde las aguas Antárticas hacia las aguas cálidas del norte de Brasil siguiendo probablemente el borde de la plataforma continental. Muchos se han preguntado cómo entonces esta ballena pudo llegar hasta Puerto Madero. El Dr. Mariano Sironi, Director Científico del ICB, explica que "en ocasiones algunas ballenas ingresan a cursos de agua dulce con conexión al mar. Pese al avanzado sistema de orientación que poseen, a veces se pierden y como consecuencia se alejan de su hábitat natural, que es el océano. Esto es más probable aun en el caso de animales jóvenes como éste, que tienen poca experiencia siguiendo la ruta migratoria después de separarse de sus madres”.

La Dra. Marcela Uhart, co-directora del Programa de Monitoreo Sanitario Ballena Franca Austral de Chubut, describe que “es importante que las ballenas retornen a su medio natural en poco tiempo ya que en el agua dulce su salud se va deteriorando progresivamente. Por un lado, la piel, que es muy delicada y está adaptada al agua salada, pierde su capacidad de controlar infecciones y de cicatrizar heridas. Al mismo tiempo, el agua dulce afecta los riñones y deshidrata a los animales”.  El Dr. Sironi agrega que "las ballenas necesitan salir a la superficie para respirar. Como es sabido, el agua salada favorece la flotabilidad, por lo que realizar el ascenso en agua dulce les exige un mayor gasto de energía."

Todos estos factores contribuyen a aumentar el estrés que sufre el animal fuera de su hábitat. Por ello, lo que se recomienda en estos casos es tratar de reorientarla con la ayuda de pequeñas embarcaciones como lo hizo el personal de Prefectura Naval. El objetivo es lograr que el animal vuelva al mar por sus propios medios sin intentar capturarlo y transportarlo. Su captura con el fin de salvarla, además de las complicaciones logísticas enormes que presentaría, incrementaría notablemente el estrés poniendo además en riesgo la vida de la ballena.

Miguel Iñíguez pudo observar de cerca del animal desde las embarcaciones de Prefectura, e informó: "El animal no estaba en estado ideal. Se lo veía delgado y con lesiones en la piel que tal vez podrían ser producto del contacto con las embarcaciones o por los días que llevaba en el agua dulce". También declaró que que cuando la ballena salió a respirar cerca del bote, se pudo advertir que el soplido era limpio y sin olor. (La Nación)

Hay registros de situaciones similares con la misma especie ingresando en cursos de agua dulce. En julio de 2012, una ballena jorobada ingresó por el Río Uruguay y fue observada por pescadores de la localidad de Villa Paranacito (Entre Ríos). En ese caso se efectuó un operativo similar  pero a los pocos días su cuerpo fue encontrado cerca de la localidad de Campana, en el Río Talavera. Otro caso fue el de una ballena jorobada hembra junto a su cría, bautizadas Delta y Dawn, que en mayo de 2007 ingresaron en la bahía de San Francisco, California y de allí subieron unos 170 km por el río Sacramento. Se considera el caso de mayor distancia recorrida por la especie en un curso de agua dulce. Luego de varios días, regresaron al mar usando el mismo operativo de arreo sin presión con embarcaciones pequeñas que involucró a investigadores del Marine Mammal Center de Sausalito y personal de gobierno y seguridad naval de California.

La ballena vista en Puerto Madero fue observada por última vez el miércoles a las 4.20 hs desde las embarcaciones de la Prefectura en el área cercana a la Terminal de Cargas Internacional del Puerto de Buenos Aires. Allí estuvo todo el día martes y la noche del miércoles tras salir de la Dársena Norte. El viento del sudeste jugó en contra del operativo y por eso se esperó la bajante, para ver si esto facilitaba la salida de la ballena por el canal de navegación. Desde entonces un guardacostas de la Prefectura y otras embarcaciones continúan rastrillando el área y el operativo se amplió inclusive hasta el Canal Mitre. Estamos esperanzados de que haya sobrevivido y se encuentre nuevamente en su ruta hacia el mar.


Se puede reproducir citando la fuente. © Instituto de Conservación de Ballenas


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El operativo para acompañar a la ballena e intentar redirigirla hacia el Río de la Plata estuvo a cargo de la Prefectura Naval Argentina y la Secretaría de Ambiente y Desarrollo Sustentable con el apoyo técnico de la Fundación Cethus.
Se trataba de un individuo juvenil de la especie Ballena yubarte o jorobada ((Megaptera novaeangliae) de unos seis metros de largo, que probablemente se encontraba en su ruta migratoria entre el Atlántico sur y Brasil.