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¿Donde están las ballenas francas australes?

ICB, 19 de marzo de 2015  - En verano no se observa una sola Ballena Franca Austral en las aguas de Península Valdés. ¿Dónde están? ¿A dónde fueron? ¿Qué están haciendo? Compartimos algunos de los estudios que llevan adelante los investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas para responder estas preguntas.

¿Qué están haciendo?

Para los humanos, es importante mantener una dieta balanceada y variada, que nos aporte los nutrientes necesarios para desarrollarnos. ¡Las ballenas también necesitan alimentarse! Las Ballenas Francas Australes visitan Península Valdés para aparearse, tener a sus crías y amamantarlas los primeros meses de vida con leche materna rica en grasas y proteínas. Hacia finales de la temporada de cría, también se alimentan allí esporádicamente, pero cuando sus reservas de grasa están por agotarse, deben migrar nuevamente hacia las zonas de alimentación para volver a ganar peso…

¿Se alimentan bien las ballenas? 

Las ballenas consumen krill antártico y otros crustáceos pequeños llamados copépodos. En las áreas de alimentación de las ballenas (en aguas más frías que Península Valdés) la abundancia de krill y copépodos es mucho mayor, y éstos proporcionan una gran fuente de ácidos grasos esenciales: son nutrientes que la ballena no puede producir por sí misma y debe obtenerlos a partir del alimento.

La nutrición de las ballenas y sus crías es un tema de gran importancia actualmente para la conservación de la especie. Estudios de investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas encontraron una posible relación entre el cambio climático y la supervivencia y reproducción de la Ballena Franca. Cuando la temperatura del mar aumenta en las áreas de alimentación, se produce una disminución en la abundancia de krill, por lo que muchas hembras tienen cría cada 5 años en vez de cada 3 años, que es el periodo normal entre pariciones para esta especie. La investigadora Carina Marón estudia las reservas de grasa que tenían los ballenatos que murieron en Península Valdés en los últimos años, para poder analizar la dieta y el estado nutritivo de las madres de los mismos, ya que el único alimento que los ballenatos consumieron provino de la leche materna. 

Bueno, pero… ¿A dónde se fueron?

El Dr. Luciano Valenzuela, también investigador del Instituto de Conservación de Ballenas, descubrió que las ballenas francas transmiten culturalmente (de madres a hijos) la ubicación de las áreas de alimentación. Esta transmisión cultural parece ser tan fuerte que se han generado diferencias genéticas entre grupos de animales que visitan distintas áreas de alimentación. Esto quiere decir que las ballenas de grupos genéticos diferentes usan áreas de alimentación diferentes, pero aquellas del mismo grupo tienden a usar la misma área. Claro, aunque seguimos sin saber exactamente… ¿Dónde están?

Existen evidencias (químicas) de que las ballenas que visitan Península Valdés tendrían un rango migratorio muy amplio y en la actualidad usarían al menos tres áreas de alimentación, las cuales podrían ser la región de las Islas Georgias del Sur hacia la Península Antártica, la región del talud en la Plataforma patagónica (mar adentro de las costas argentinas), y tal vez algunas regiones más hacia el centro del Atlántico. Los registros de los cazadores de ballenas durante los siglos XIX y XX sugieren que las ballenas francas australes tenían seis áreas principales de alimentación en el océano Atlántico Sur. Sin embargo, los científicos no saben exactamente dónde se alimentan la mayoría de las ballenas hoy en día ya que el número de ballenas es mucho menor al que había antes de la cacería comercial.

Conocer sus rutas de migración y las zonas de alimentación es crucial para protegerlas a lo largo del camino que transitan durante toda su vida. Es por ello que en octubre de 2014, cinco ballenas francas fueron marcadas en Península Valdés con rastreadores satelitales que indican exactamente cuáles son sus movimientos una vez que dejan los golfos. ¡Próximamente, compartiremos novedades sobre estas cinco ballenas!

Lo importante es que sepamos que pronto volverán a Península Valdés para llenarnos de alegría con su mágica presencia y que debemos continuar investigando para responder estas y otras preguntas y así conservarlas para las generaciones futuras.

Fuentes:
- Actualizado del artículo original de María Laura Marcías para Lista Franca Jr.
- Lista Franca Nº 143 - ¿Puede el cambio climático afectar a los cetáceos?
- Lista Franca Nº 189 - ¿Cómo afecta la nutrición a la reproducción de las ballenas francas de Península Valdés?
- Lista Franca Nº 153 - Conociendo al equipo del ICB: Luciano Valenzuela se reporta desde Salt Lake City
- Lista Franca Nº 155 - Las Ballenas madres enseñan a sus crías donde comer
- Lista Franca Nº 182 - Las variaciones en la abundancia de alimentos podría afectar la supervivencia de las crías de las ballenas.

Se puede difundir citando la fuente. 
 


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La investigadora Carina Marón estudia las reservas de grasa que tenían los ballenatos que murieron en Península Valdés en los últimos años, para poder analizar la dieta y el estado nutritivo de las madres de los mismos, ya que el único alimento que los ballenatos consumieron provino de la leche materna.
Las ballenas consumen krill antártico y otros crustáceos pequeños llamados copépodos. En las áreas de alimentación de las ballenas (en aguas más frías que Península Valdés) la abundancia de krill y copépodos es mucho mayor, y éstos proporcionan una gran fuente de ácidos grasos esenciales: son nutrientes que la ballena no puede producir por sí misma y debe obtenerlos a partir del alimento.
El Dr. Luciano Valenzuela, también investigador del Instituto de Conservación de Ballenas, descubrió que las ballenas francas transmiten culturalmente (de madres a hijos) la ubicación de las áreas de alimentación.