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¿Hay riesgos para la salud de las ballenas francas australes que se alimentan en Península Valdés?
ICB, 23 de diciembre de 2014 - El preocupante aumento de la mortalidad en las crías de ballena franca austral, registrado en los últimos años, dio origen a la investigación* de sus posibles causas. Una de las hipótesis en la que se está trabajando se vincula con la toxicidad del fitoplancton que se encuentra en la zona de Península Valdés. 

Por la Lic. Valeria C. D’Agostino para Noticias Francas
 

*Este estudio formó parte de la Tesis de Licenciatura en la carrera de Biología de Valeria C. D’Agostino en la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco sede Puerto Madryn.
 

Alimentarse en Península Valdés podría ser un riesgo para las ballenas, debido a los recurrentes eventos de floraciones de fitoplancton tóxico que ocurren durante la primavera en el área. El fitoplancton, formado en su mayor parte por algas microscópicas, tiene una gran importancia ecológica porque constituye el alimento básico para todos los consumidores marinos como el zooplancton y los peces. Las floraciones algales nocivas, son producidas por determinadas especies del fitoplancton marino (como los dinoflagelados y las diatomeas), los cuales son capaces de sintetizar naturalmente potentes toxinas. Estas últimas son acumuladas en las glándulas y los tejidos de sus principales consumidores y de esta manera afectan a organismos de niveles alimentarios superiores tales como aves, mamíferos marinos e inclusive al hombre. El efecto de esas biotoxinas sobre la salud de la ballena franca austral, se postula actualmente como una de las hipótesis para explicar el aumento en la mortalidad de crías observada durante los últimos años en Península Valdés.

La ballena franca austral se alimenta principalmente de adultos y estadios juveniles de krill, copépodos de talla grande y mediana, larvas y juveniles de peces y otros grupos del zooplancton. Históricamente se creía que esta ballena sólo se alimentaba en las zonas de alimentación y no lo hacía en las áreas de cría y reproducción como lo es Península Valdés. Sin embargo, ésto ha sido descartado a partir de los últimos estudios y observaciones realizados en la zona.

Con el objetivo de determinar de qué se alimentan las ballenas francas durante su estadía en Península Valdés y los posibles riesgos para su salud en relación con las biotoxinas, analizamos muestras de material fecal recolectadas por el personal de empresas de avistaje de ballenas y por investigadores del Programa de Monitoreo Sanitario de la Ballena Franca Austral (PMSBFA). Procesamos las muestras fecales para eliminar la materia orgánica, enumeramos bajo la lupa los restos de organismos planctónicos hallados y los fotografiamos para luego analizarlos.

Las ballenas se alimentaron principalmente de copépodos, cuyos restos fueron los más abundantes en todas las muestras analizadas (Fig.1). Asimismo, en todas las muestras fecales observamos restos de diatomeas potencialmente tóxicas del género Pseudo-nitzschia. Lo que indicaría que las ballenas podrían estar expuestas a las toxinas producidas por estas microalgas a través de la ingestión de copépodos mientras se encuentran en el área de cría de Península Valdés.

Varios investigadores han reportado efectos subletales debido a la exposición de mamíferos marinos a las toxinas producidas por diatomeas del género Pseudo-nitzschia. Éstos producen enfermedades degenerativas en el corazón y fallas en la reproducción, que incluyen abortos, muerte en el útero y parto prematuro.

Actualmente y teniendo en cuenta las posibles consecuencias sobre la salud de la ballena franca austral, estamos desarrollando un estudio en Península Valdés donde uno de sus objetivos, es evaluar la transferencia de biotoxinas desde el fitoplancton al zooplancton y por último a las ballenas. Esta investigación ayudará a conocer los potenciales riesgos en relación con la alimentación, a los que están expuestas las ballenas francas mientras permanecen en el área de cría de Península Valdés. 

Agradecimientos

Agradezco a mis directoras Dra. Mónica S. Hoffmeyer y Dra. Mariana Degrati. A la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco sede Puerto Madryn por mi formación. Al Laboratorio de Mamíferos Marinos del CENPAT, al Laboratorio de Zooplancton-Ecología y Taxonomía del IADO, al Laboratorio de Parasitología del CENPAT y al Laboratorio de Oceanografía Química–Contaminación de Aguas del CENPAT por colaborar de diversas formas para que este estudio pueda llevarse a cabo. A Alejandro Carribero por la ayuda brindada en el procesamiento de las muestras. A Miriam Pollicelli, Julia Deías, Giannina Voglino, Matías Cárdenas y Maximiliano Roig por participar de los muestreos. Al personal de náutica del CENPAT, especialmente a Fabián Quiroga, Néstor Ortiz y Ricardo Vera. Al Programa de Monitoreo Sanitario de Ballena Franca Austral, especialmente a Mariano Sironi, Marcela Uhart, Andrea Chirife, Carina Maron y Matías Di Martino, por suministrarnos muestras fecales de individuos varados. A la Dra. Viviana Sastre (UNPSJB, Trelew) y al Dr. Gastón Almandoz (UNLP-CONICET, La Plata) por su ayuda en la identificación de las diatomeas planctónicas. Al equipo de Whales Argentina por la recolección de las muestras fecales de ballenas vivas utilizadas para este estudio y por permitirnos  realizar muestreos a bordo de sus embarcaciones. A Alexis Fioramonti y Ángel Vélez por los vídeos y fotos de ballenas filtrando en Península Valdés. A la empresa ALUAR por permitirnos el uso del microscopio electrónico de barrido, especialmente a Jaime Groizard. A las empresas de avistajes de ballenas Whales Argentina, Hydro Sport, Southern Spirit, Peke Sosa y Bottazzi especialmente a Pinino, Pablo Fioramonti, Ernesto Ricci, Kiki Campos, Rodrigo Picco, Fernando Varsky, Claudio Nicolini, Diego Moreno, Daniel Casielles, Marisa Berzano, Chochi Owen, Miguel Bottazzi, Lucía Alzugaray y Mónica Torres por ayudarnos en este proyecto, por la información de ballenas filtrando y recolección de muestras fecales.  

Se puede difundir citando la fuente. © Instituto de Conservación de Ballenas

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Figura 1: Restos de organismos planctónicos hallados en las muestras fecales de ballena franca austral. (A-B) Restos de mandíbulas de copépodos, (C) Restos de prosomas de copépodos, (D) Restos de diatomeas potencialmente tóxicas del género Pseudo-nitzschia.
La bióloga Valeria D’Agostino en Península Valdés