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Un gran reencuentro con una Ballena identificada en 1999

ICB news, 11 de setiembre de 2014 - La ballena bautizada Hueso, conocida desde su nacimiento en 1999, fue reavistada con 15 años de edad por investigadores del Instituto de Conservación de Ballenas en el Golfo San José con su tercer ballenato. Una marca blanca en forma de hueso en su lomo facilita su identificación.

Me encuentro en la estación de investigación del Golfo San José de Península Valdés,pass4suresale llevando a cabo la cuadragésimo cuarta temporada de estudios del Programa de Investigación Ballena Franca Austral del Instituto de Conservación de Ballenas / Ocean Alliance.

Esta mañana, la comunidad de ballenas en la bahía era inusual, ¡y también inolvidable! Luego de tres días de lluvia y viento casi constantes, el sol volvió a brillar en Península Valdés. Me encuentro en el Golfo San José, realizando observaciones del comportamiento de ballenas madres y sus crías, mientras tres asistentes de investigación realizan observaciones similares en el Golfo Nuevo. Cada ballena que observaba no era una madre con cría: había ruidosos grupos de cortejo y cópula formados por ballenas adultas, dos ballenas juveniles jugaban entre ellas con más acción todavía, y otras dos ballenas juveniles solitarias no hacían más que descansar bajo la superficie del agua.

Me tomó una hora encontrar una madre con su cría para poder seguirlas con el telescopio y comenzar a registrar datos. Venían nadando desde el acantilado oeste en dirección a la casa, de modo que veía ambas ballenas de frente. De hecho, parecía que estuvieran nadando directamente hacia mi telescopio. Luego del primer soplido de la madre, pude ver que tenía unas hermosas manchas blancas en su espalda. Un minuto después, volvió a respirar en la superficie. Pude ver las manchas en mayor detalle, y mi corazón dio un vuelco en mi pecho. “¡Hueso está de vuelta!” fue lo primero que grité. De pronto, me puse nervioso y me sentí ansioso porque estaba “casi” seguro de que esa ballena era Hueso, y quería confirmarlo.

Por suerte, decidió nadar lentamente en la superficie pasando frente a donde yo estaba, y pude tomar fotografías y videos que confirman que efectivamente, se trata de mi “vieja joven” amiga Hueso. Bajé a la playa a saludarla, y luego subí corriendo con mi cámara por el acantilado, dando resbalones en el barro blando por las lluvias, para tomar más fotografías.

Vi a Hueso por primera vez con su madre en 1999, cuando era una cría recién nacida. En aquél año, yo era un estudiante de doctorado desarrollando un proyecto sobre el comportamiento y el desarrollo social de las ballenas francas juveniles. Identifiqué ballenatos que luego se transformaron en los juveniles que eran objeto de mi estudio. Bauticé a Hueso con ese nombre porque tiene una mancha blanca en forma de hueso sobre su espalda. Tiene otras dos manchas en el lomo, y la mancha ventral blanca sube sobre su flanco izquierdo, o sea que es una ballena fácil de identificar.  

Cuando era una cría recién nacida, Hueso era muy activa, siempre saltando y jugando alrededor de su madre. Un año más tarde, cuando fue destetada y se transformó en una joven ballena independiente, era muy sociable. Muchas veces la vi acompañada de otras ballenas jóvenes como Mochita (quien participa de nuestro Programa de Adopción) y Rombita, que también nacieron en 1999. Para mi sorpresa, vi a Hueso con su primer ballenato en 2006, siendo entonces una madre joven a los siete años de edad. En esa ocasión escribí lo siguiente:

“Apostado en un acantilado del Golfo Nuevo, realizaba observaciones de comportamiento de una madre y su ballenato, cuando irrumpió en el campo visual de mi telescopio un ballenato muy activo y curioso, que interrumpió el descanso de las ballenas que yo observaba. Detrás de él apareció su madre, siguiéndolo rápidamente. Las características manchas blancas en su espalda me hicieron gritar de asombro, cuando supe que esa hembra que perseguía a su ballenato inquieto era “Hueso”, una ballena que conozco desde su nacimiento en 1999. En aquel año, Hueso y su madre pasaron varias semanas en el Golfo San José frente a la estación de investigación. En el 2000, Hueso regresó a estas aguas y fue destetada allí comenzando su vida como ballena independiente, y la observé muchas veces. Ahora, regresa a Valdés con su primera cría, y como madre primeriza y muy joven (con sólo siete años de edad), por el comportamiento de su ballenato inquieto, está claro que aún tiene mucho por aprender sobre la crianza de ballenas.”

Tres años más tarde, en 2009, vi a Hueso en el Golfo Nuevo desde el avión durante nuestro relevamiento aéreo de foto identificación y la fotografié con su segunda cría… ¡que estaba saltando! Y hoy, en 2014, volví a encontrarme con Hueso, que ya tiene 15 años de edad, junto a su tercera cría conocida, la cual al final de mis observaciones… ¡también estaba saltando! Parece que el gen de la hiperactividad es comun en la familia de esta ballena.

Conozco a Hueso desde hace quince años, desde que nació en estas mismas bahías donde la vi esta mañana con su tercer ballenato conocido. Es difícil describir lo que siento cuando me reencuentro con una ballena a la que conozco desde que nació, y más aún cuando la veo traer a sus propios ballenatos a la población. Definitivamente, es muy emocionante.

Esto me hace pensar en los ciclos de la vida en nuestro planeta, tanto en tierra como en el mar. Millones de ballenas francas australes nacieron aquí antes que Hueso naciera. Nadaron en estas mismas bahías, y tuvieron sus crías que a su vez se transformaron en ballenas adultas que tuvieron sus propias crías, y el ciclo se repitió millones de veces, hasta que una de esas ballenas que nació tenía una mancha blanca en forma de hueso sobre su espalda. Y un ser humano entre millones de seres humanos estuvo allí, mirando, observando, tomando notas y bautizándola Hueso. Hueso está ahora mismo nadando en la bahía frente a esta casa alejada en las costas de la Patagonia, y yo estoy escribiendo y mirando esa misma bahía donde ella nada.

Durante un breve instante de la historia de nuestro planeta, esa ballena y este ser humano hemos compartido 15 años de historia en común. Quince años que no son nada en el interminable ciclo de la vida, pero que significan muchísimo para mí, gracias a una encantadora ballena llamada Hueso.

Cordialmente,

Mariano Sironi, desde el Golfo San José en Península Valdés

Te invitamos a apoyar al Programa de Investigación Ballena Franca Austral, Adoptando a una ballena con una historia de vida fascinante como la de Hueso. Este programa que fue iniciado por Roger Payne y se continua a través del Instituto de Conservación de Ballenas en Argentina permite a través de la foto identificación y otros estudios monitorear el estado de la población de ballenas francas australes de Península Valdés, en Chubut. 


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Se puede difundir citando la fuente. © Instituto de Conservación de Ballenas


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Mariano compartiendo la felicidad de esta gran re encuentro con Hueso.
Hueso ya tiene 15 años de edad y ya ha tenido tres crías